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Azulejos o baldosas:
Los azulejos o baldosas cerámicas son piezas planas de poco espesor
fabricadas con arcillas, sílice, fundentes, colorantes y otras materias
primas. Generalmente se utilizan como pavimentos para suelos y
revestimientos de paredes y fachadas.
Las arcillas utilizadas en la composición del soporte pueden ser de
cocción roja o bien de cocción blanca. Los azulejos, tanto de pavimento
como de revestimiento de paredes, son piezas cerámicas impermeables que
están constituidas normalmente por un soporte arcilloso y un
recubrimiento vítreo: el esmalte cerámico.
Los azulejos, en cualquier lugar/espacio
La extensa gama de productos cerámicos existente en el mercado actual
está condicionada por las variadas utilidades de este material de
construcción. En función de su aplicación, existen diferente tipología
de producto y características. En la actualidad se utilizan en
pavimentos y revestimientos.
Pavimentos
Pavimento interior de viviendas.
Pavimento exterior (terrazas).
Pavimentos de locales públicos (hospitales, escuelas, etc.)
Pavimentos diversos (piscinas, suelos industriales...)
Revestimientos
Revestimiento interior de viviendas (cocinas, baños, etc.).
Revestimiento exterior (terrazas)
Revestimientos diversos
Fabricación de pavimentos y revestimientos cerámicos
La fabricación de pavimentos y revestimientos cerámicos ha experimentado
cambios considerables y continuos en los últimos años. Los
revestimientos cerámicos son normalmente porosos, lo que favorece la
adherencia a la pared. En cambio los pavimentos poseen una porosidad
baja, inferior al 3% frente a la absorción de agua, con lo que se
consiguen mejores características técnicas.
Tradicionalmente el azulejo ha sido fabricado siguiendo métodos
diferentes y mediante un proceso prácticamente manual. A partir de los
años sesenta, se ha ido automatizando y los métodos se han unificado
bastante, siendo el más común el de prensado en seco, pudiendo continuar
la fabricación de dos formas distintas:
Proceso de bicocción
En este proceso, la pasta prensada se quema para formar el bizcocho y,
posteriormente se aplica el esmalte sobre éste y se cuece nuevamente
para dar el acabado final.
Proceso de monococción
En el proceso de monococción el esmalte se aplica directamente sobre la
pasta prensada y cruda, ambas se queman simultáneamente para dar el
acabado final.
Durante muchos años ha existido la controversia acerca de cual de los
dos métodos es mejor. En realidad, teniendo la formulación adecuada
tanto del cuerpo como del esmalte, y observando un rígido control de
todas las etapas de fabricación, es posible producir un buen azulejo con
cualquiera de los dos métodos.
Tradicionalmente era más utilizado el proceso de biccoción, con ciclos
de cocción de cuarenta y veinte horas para la primera y segunda cocción
respectivamente (cocción del soporte y del esmalte). Actualmente es más
interesante el proceso de monococción, con ciclos de sólo cuarenta o
cincuenta minutos de duración.
Además, junto a la economía del proceso de monococción va unida una gran
facilidad para la automatización de los diferentes procesos de
fabricación, con el consiguiente resultado en la reducción de costes.
Los pavimentos y revestimientos cerámicos se obtienen preparando una
composición de materias primas depuradas formada por silicatos
alumínicos, siendo las composiciones diferentes para el caso de los
pavimentos y revestimientos cerámicos en pasta roja o en pasta blanca.
Estas composiciones se someten a un tratamiento de molienda vía seca o
vía húmeda hasta una granulometría muy fina, y a una granulación o un
secado por atomización posterior para conseguir un granulado de
características definidas (tamaño, forma, densidad aparente, fluidez,
etc.).
El polvo granulado es la base para la consecución del producto cerámico
y su homogeneidad garantiza la constancia en las propiedades físicas de
estos materiales. El granulado alimenta a una prensa oleodinámica con
una fuerza de 600 a 1400 Tm. que conforma la pieza a la forma y espesor
elegidos, para lo que se dispone de moldes metálicos de gran exactitud
dimensional.
Posteriormente se realiza el secado de las piezas conformadas y se
esmaltan con varias capas de esmaltes de composición diversa y con
decoraciones opcionales según el modelo a elegir.
Una vez realizada la etapa de esmaltado y decoración de las piezas se
introducen en un horno para su cocción en ciclos más o menos rápido y
temperaturas altas según el tipo de productos a fabricar. Las
temperaturas máximas dependen del tipo de producto que se desee
conseguir.
El esmalte cerámico y la decoración dan a los azulejos su belleza y las
características técnicas superficiales deseadas. En el caso de los
revestimientos cerámicos la impermeabilidad, resistencia a los
detergentes, etc., y en el caso de los pavimentos cerámicos su
resistencia a la abrasión, resistencia a los ácidos, resistencia al
rayado, etc.
La tecnificación, la exigencia del control de proceso, el cuidadoso
diseño adecuado para las necesidades de cada ambiente y el esmero en la
clasificación, dan como resultado un producto de características
homogéneas y de acuerdo con las exigencias de uso.
Propiedades
La utilización del azulejo como elemento de la construcción se está
generalizando por todo el mundo. Hoy día ya no sólo se usan en países
donde por razones históricas se aplican de una forma generalizada, sino
también otras culturas comienzan a descubrir sus ventajas.
Estas son algunas de ellas:
Producto natural
Los pavimentos y revestimientos cerámicos son piezas impermeables
constituidas por un soporte de naturaleza arcillosa, con o sin un
recubrimiento esencialmente vítreo: el esmalte cerámico. Las materias
primas que lo forman provienen de la tierra que, junto al agua y el
fuego de cocción, componen un producto natural y de alta calidad.
Gracias a la utilización de estos materiales y el alto desarrollo
tecnológico, hoy día existe una amplia oferta de productos cerámicos que
ofrecen muchas ventajas. Y todo ello, sólo con la utilización de tres
elementos básicos del medio ambiente: la tierra o la arcilla, el agua y
el fuego.
Fácil de limpiar
La cerámica se caracteriza por su alta facilidad de limpieza, su
capacidad de preservación de la suciedad y de cualquier tipo de
contaminación.
La limpieza se realiza con facilidad simplemente con un paño húmedo y,
si la superficie presenta suciedad o grasa, se pueden añadir agentes de
limpieza como detergentes o lejías. La naturaleza de la superficie
cerámica evita cualquier fenómeno de adherencia, y las grasas se pueden
eliminar con gran facilidad. Gracias a ello, hoy en día se ha
generalizado su uso en los baños, cocinas, hospitales, laboratorios,
piscinas, instalaciones industriales…, donde su uso evita la generación
de suciedad y olores.
Por otro lado, su capacidad de aislante eléctrico, repercute en que los
recubrimientos cerámicos eviten la captación del polvo ambiental
eléctricamente activo y, con ello contribuyen al bienestar.
Higiénico y antialérgico
La capacidad del recubrimiento cerámico de prevenir la humedad, evita el
desarrollo de colonias de gérmenes y hongos, que se generan con
facilidad en construcciones donde la permeabilización es deficiente.
La acción de estos organismos sobre algunos recubrimientos no cerámicos
es progresiva y pueden ocasionar manchas en su superficie y deterioro de
su interior. Por otra parte, por razones higiénicas, siempre hay que
evitarse que estos agentes prosperen.
Por ello también se ha extendido su utilización en donde el uso del agua
es continuado como en baños, cocinas, instalaciones industriales,
laboratorios, piscinas, fachadas...
Instalación definitiva
Los recubrimientos cerámicos no necesitan ningún mantenimiento después
de su puesta en obra, excepto las normales operaciones de limpieza. Su
resistencia a los cambios bruscos de temperatura, a los agentes químicos
y biológicos, su dureza, resistencia al rozamiento…, repercute en su
gran durabilidad en las edificaciones. Una nueva instalación de azulejos
puede permanecer intocable en cualquier lugar. Por ello se ha
proliferado su utilización en todos los lugares, destacando en las
fachadas, en los espacios públicos, centros comerciales, paseos y
avenidas… También su incombustibilidad evita la propagación de
incendios.
Inerte
Su carácter inerte, es decir, que repele cualquier posibilidad de vida
biológica, evita la degradación del medio ambiente, pues el barro o la
arcilla, una vez pasada la fase de cocción, adquiere la misma propiedad
que la piedra o elementos de la naturaleza similares.
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